El empeño en la repetición

Publicado el 3 de mayo de 2026, 18:55

 

    Una de las observaciones frecuentes en la terapia familiar es que las interacciones suelen ser redundantes y las pautas relacionales repetitivas, aun cuando los resultados obtenidos de ejecutarlas sean malos o dañinos para el sujeto. Lo cual nos obliga a pensar a qué se debe esta repetición, por qué y con qué fin se hace, qué necesidad psicológica cubre y qué la justifica.

    Podemos tener una visión simple de esta observación, y señalar que la repetición se debe al aprendizaje recibido: uno aprende a actuar así desde niño, de forma inconsciente casi siempre, y ejecuta esos aprendizajes cada vez que se presenta la ocasión de afrontar una situación que exige alguna respuesta. Pero…

   Pero es que esta repetición conlleva en ocasiones niveles de elevado sufrimiento para quien la ejecuta. No placer, sino sufrimiento. Sin embargo, a veces, bastante a menudo, parece que nos hallamos prisioneros de esta “compulsión a la repetición” por la cual pagamos un coste tan elevado.

    La hipótesis de los aprendizajes, todo y ser plausible, se muestra a mis ojos, pues, como incompleta o insuficiente. Y, frente a estos aprendizajes, nuestra tentación de explicar lo que hacemos o por determinismo genético o por determinismo medioambiental resulta ser una tentación en la que no es difícil caer. Más adelante, podemos ponernos a calibrar en qué medida influye el determinismo de los genes y el determinismo del contexto, qué tanto por ciento se debe a uno u otro, que es una forma elegante de desviar el debate en otra dirección, dejando sin resolver el núcleo de lo que hemos observado.

    Sin renegar de la influencia relativa y variable de estos diversos determinismos, también tales explicaciones se nos antojan, a la postre, insatisfactorias e insuficientes. Aparentemente podrían resultar omniabarcadoras: toda explicación podría quedar confinada por el determinismo genético, esto es, por la biología o bien por el código postal, como metáfora del estatus y de la ubicación del sujeto en seno de la clase social y el poder económico; esto es, por el determinismo social y de clase, una forma también reduccionista de afrontar la comprensión de esta compulsión de repetición.

   La repetición compulsiva es un desafío para el observador: como u intento de solución a la desesperada. Alguna vez nos ha tentado la idea de hacer lo mismo como una forma de no aprendizaje, repetir lo sabido como una forma de controlar el flujo de las conductas y de no cometer errores. Pero los errores son, justamente, una fuente insoslayable de aprendizajes. Por el error podemos intentar hacer algo nuevo y dar una respuesta diferente a lo esperable.

   Hacer más de lo mismo como una forma de no aprendizaje. Se repite para no cometer errores, pero los errores son, en puridad, una rica fuente de aprendizaje, que nos lleva a hacer otras cosas, a probar nuevas respuestas frente a los retos. Para poder dar este paso, debemos ayudar a poner en claro la presencia de ese patrón automático, que a veces se remonta a experiencias de aprendizaje infantil y a esquemas de funcionamiento que han quedado prendidos de nuestra memoria automatizada y casi refleja. Con frecuencia somos los últimos en darnos cuenta del arraigo de tales aprendizajes y también a constatar la pauta que reiteramos y el rol relacional que en ella desempeñamos, aunque no necesariamente las emociones concomitantes: dolor, huida, ansiedad…

    Se repite, también, con la intención de que suceda lo inesperado: que ya no haya dolor, que la pauta se disuelva por sí misma, que nos lleve a hallar la solución por el mero hecho de repetirla.

   Lo que creemos, lo que hacemos y lo que sentimos están estrechamente relacionados entre sí, conformando una tríada cuyos elementos sólo analíticamente podemos separar. Pero no basta con comprender los elementos que componen esta tríada y su concreto contenido. Nadie cambia por la mera comprensión de un patrón interno o relacional, sino, fundamentalmente, cuando hace algo distinto, algo imprevisto respecto de lo que era previsible en la repetición.

 

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