Contextos invalidantes: ambientes invalidantes,
Especialmente nocivos para los chicos con una alta vulnerabilidad emocional, refiriéndose a aquellos ambientes que tienden a responder de manera inapropiada y siempre exagerada (por exceso o por defecto) y poco sensibles a los sentimientos particulares del individuo, cuando estos son, además, poco compartidos por el grupo. Un caso frecuente es el de los padres sobreprotectores, esa forma tan sutil de maltrato psicológico por la cual los padres ayudan con buena voluntad a crear sujetos que se tienen por incompetentes… ¡precisamente por la excesiva ayuda de sus progenitores!
Valía
Por valía entiendo el valor intrínseco de la persona, que lo tiene por el mero hecho de existir. Cuando se censura una acción, no es la valía personal del individuo lo que se condiciona, sino la conducta concreta la que está sujeta a restricciones y críticas. La valía es incondicional. El amor de los padres hacia sus hijos, en general, supone esa incondicionalidad. No se ama a los hijos por sus logros, aunque estos conciten una alegría cuando son beneficiosos y una preocupación cuando son malos para el individuo, aunque entonces no los denominamos logros. Los logros son como la guinda del pastel. Nada más. Eso no significa que los padres tengan que aceptar todo lo que sus hijos hacen –sus actos- con tal de preservar ese “amor incondicional”. La dignidad de la persona no está en juego cuando se censura o limita una conducta cuyas consecuencias son malas para el sujeto o para las personas de su alrededor. La valía personal no depende de nada; es per se.
La valía es la dignidad de cada ser humano por el hecho de existir.
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